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Dictamen sobre el informe económico anual, 1986/87,de la Comisión
^ / C ^ ^ / l ^
E l 6 d e noviembre d e ! 9 8 6 el Consejo solicitó, de conformidad con la Decisión n^ 120/74/
CEE del Consejo con fecha 18 de febrero d e ! 9 7 4 r e l a t i v a a l a realización de nivel elevado
de convergencia de las políticas económicas de los Estados miembros de la Comunidad
Económica E u r o p e a s , modificada por la Decisión n^787/7é^/CEE^, en particular por el
a r t icu lo^ , el dictamen del Comité Económico v social sobree l documento mencionado
arriba.
La^ecc iónde AsuntosEconómicos, financieros vAione ta r ios ,encargadadeprepara r los
trabajos d e l C o m i t é a l r e s p e c t o , e m i t i ó s u d i c t a m e n e l 1 8 d e n o v i e m b r e d e 1986segúnel
informe del ^r.Ceuenicm
En su241^^esión senar ia cesión del 27 de noviembre de 1986^ el Comité adoptó el siguiente
dictamen por 97 votosafavor,^37 votos en c o n t r a d i ! abstenciones^
L Introducción
El Comité considera necesario hacer en el capi tu lo2un
acta recapitulat ivadela situación económicavde sus
perspectivas de evolución t a l v c o m o analiza laComi^
sión. Lo que permitirá por una parte, dar una base al
análisis de las propuestas de la Comisión rela t ivasala
política económica que el Comité efectúa en el capitulo
4 v p o r otra parte, añadir al capítulo^algunas observa
cienes críticas del análisis de la situación económica
realizado por la Comisión.
2. Análisis de la situación económica realizado por la
Comisión
2.1. ^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ o ^ ^ ^ ^ ^
2.1.1. En 1986 la evolución de la economía mundial
se ha caracterizado categóricamente por la baja e^traor
diñaría, de proporciones inesperadas, del precio del
petróleo. Esta situación ha provocado de forma inespe
rada la disminución de los problemas relativos a la
in f l ac iónva la balanza de pagos de la Comunidad, El
efecto d e l a c a í d a d e l o s p r e c i o s d e l p e t r ó l e o t a m b i é n
se ha visto reforjado en la Comunidad por la baja
considerable del valor exterior del dólar americano, lo
que representa el segundo cambio importante. Además
este deslizamiento de las paridades ha reducido conside
rablemente las exportaciones de la CEE en la ^ona del
dólar,l^or último, la disminución de los tipos de interés
constituve el tercer factor del cambio de los datos
económicos internacionales,
2.1.2, En resumen, estos tres factores mejoran a
medio pianolas condiciones previas de un crecimiento
más r áp idode la economía mundial, ^ o o b s t a n t e , a
pesar de estos cambios los pronósticos del crecimiento
para la C^CDE prevén tanto para 1986 como para 1987,
un porcentaje del 2 , ^ es decir una ligera disminución
con relaciónalos porcentajes de 198^,
^ n o ^ L ^ o ^ ^ , ^ t ^ 7 ^ D ^ .
2,1,^, La ba jade lp rec iode lpe t ró leo , aproximada
mente dos tercios a p r e s a d a en ECU^ , representa
para los países consumidores de petróleo un alivio sin
precedentes. La factura de las importaciones de petróleo
de toda la Comunidad se ha visto así reducida apro^i
madamente en un l , 8 ^ d e l l e l B , ^ o obstante, se prevé
que esta baja de los precios provoque un aumento
sensible del consumo de petróleo así como una dismínu
c i ó n d e l a o f e r t a d e l o s países que n o p e r t e n e c e n a l a
CO^El^ , lo que podría producir a fin de cuentas una
subida del precio del petróleo,
2,1,4, L a c a í d a d e l p r e c i o d e l p e t r ó l e o h a r e d u c i d o
fuertemente la subida de los precios, lo que ha facilitado
al mismo tiempo la disminución de los intereses nomP
nales, ^in embargo, los t iposde in te rés rea less iguen
como antes relativamente elevados. La disminución de
los tipos de interés v d e l c o s t e d e l a e n e r g í a c o n d u c e n
a u n aumento de la rentabil idadvpuede de esta forma
intensificar las inversiones si se garantida al mismo
tiempo una evolución de la demanda con a r reg loa las
necesidades,
2,1BÓ, La situación económica de los Estados Unidos
s e c a r a c t e r i ^ a p o r e l e n o r m e d é f i c i t d e s u balan^ade
pagos corrrentevdel presupuesto del E s t a d o , ^ o o b s
t a n t e , a p e s a r d e l a b a j a d e l t i p o de cambio del dólar,
no se prevé para 1986v 1987una mejora importante
del déficit de la balanza comercial, puesto que los gastos
de importación seguirán al principio aumentando con
más rapidez que los ingresos de exportación. Además,
en los EstadosUnidos el coste del interés que no para
de crecer recae en la balanza de pagos corriente.
Incluso los esfuerzos para reducir el déficit prespuesta^
r i o h a n tenido poco é^ito hasta ahora, ^in embargo,
para los prójimos años una política fiscal restrictiva es
inevitable en los Estados Unidos,
2,1.6, En lo que respecta al comercio mundial de
productos de t ransformación,seesperapara 1987un
crecimiento moderado, cuesto que las importaciones de
los países terceros deberían aumentar lentamente, el
crecimiento de los intercambios depende especialmente
de la e^pasión europea.
N° G 333/30 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 29. 12. 86
2.1.7. En 1987, los factores de riesgo para la econo-
mía mundial residirán pricipalmente en el peligro de
una nueva disminución del crecimiento en los Estados
Unidos, la posibilidad de una subida del precio del
petróleo así como la situación precaria, aún pendiente,
de algunos de los principales países deudores.
2.2. La situación económica de la Comunidad y sus
perspectivas
2.2.1. Al intervenir en el marco de la economía mun-
dial las modificaciones de los datos económicos ante-
riormente descritos, han mejorado en parte las posibili-
dades de un crecimiento acrecentado a medio plazo en
la Comunidad. No obstante, estas condiciones más
favorables no han repercutido aún en el ritmo de creci-
miento claramente superior. En 1986, el crecimiento
será ligeramente superior al de 1985 y para 1987 se
espera, si la política económica no cambia, un aumento
de algunas décimas en los porcentajes con relación a
los de 1986. Por tanto, con una media comunitaria
del 2 ,8%, el crecimiento anunciado para 1987 sería
sensiblemente inferior al esperado en el marco de la
estrategia de cooperación para el crecimiento, que es
del orden del 3,5 % como media para el período de
1986/90.
2.2.2. Además, no deja de tener importancia para
la Comunidad que los ritmos de crecimiento de las
economías nacionales de los Estados miembros sean
muy diferentes. Para 1987, se prevén valores superiores
a un 3 % para Italia, Portugal y la República Federal
de Alemania e Irlanda; 3,0% para España; aproximada-
mente un 2 ,5% para Gran Bretaña, Luxemburgo y
Francia. Los valores previstos para los Estados miem-
bros restantes son inferiores a un 2 % y el PIB real de
Grecia podría incluso bajar.
2.2.3. Una de las razones de la insuficiencia relativa
del crecimiento reside en la parte negativa del comercio
exterior, calculada en 1 % para 1986 y en 0,8 % del PIB
para 1987. Estos porcentajes negativos son fundamen-
talmente reflejo de una reducción de la demanda, que
se manifiesta rápidamente en los países productores de
petróleo, y en la modificación de las paridades moneta-
rias. Esta disminución de las exportaciones no se ha
visto compensada, sobre todo durante la primera mitad
de 1986, por una recuperación de la demanda interior.
2.2.4. Es cierto que algunos índices indican que la
caída del precio del petróleo mejora de forma creciente
el consumo. El consumo privado se convierte por tanto
en un factor importante del crecimiento económico
(+ 3,7% reales en 1986 y + 3,5 en 1987).
2.2.5. Las inversiones contribuyen en gran medida al
crecimiento. A este respecto son ante todo las inversio-
nes de bienes de equipo las que desempeñan un papel
importante (+ 6,1 % reales en 1986 y + 6,9 % en 1987),
mientras que las inversiones en la construcción, aunque
se hayan recuperado no tienen todavía un dinamismo
importante. Sin embargo, convendría tener en cuenta
que globalmente el ritmo de crecimiento de las inversio-
nes tienen un claro retraso con relación a los períodos
anteriores de recuperación coyuntural. Por consi-
guiente, es necesario que se realicen mayores esfuerzos
para la inversión.
2.2.6. En cuanto al crecimiento de la demanda
interna calculada en un 3,8 % real para 1986 y un 3,4%
para 1987, el consumo del Estado sólo tendrá una parte
inferior a la media como anteriormente.
2.2.7. Los ritmos de aumento de los precios al
consumo han llegado a un nivel que no había sido
alcanzado desde hace veinte años: una media comunita-
ria de 3,7% en 1986. Existen todavía diferencias consi-
derables en la evolución de los precios entre los diferen-
tes Estados miembros. Grecia y Portugal sobre todo,
pero también, de forma más clara España e Italia tienen
en 1986 tipos de inflación aún relativamente elevados.
No obstante, cabe esperar para 1987 una nueva dismi-
nución de los tipos medios de alza de los precios que
se reduciría a un 3,0 % dado que la situación continuará
mejorando, especialmente en los países mencionados.
2.2.8. La evolución favorable de los precios al
consumo y la mejora de la relación real de intercambio,
conjuntamente con un alza moderada de los salarios
nominales han llevado a una situación excepcional en
la que el aumento de los salarios reales de un 2 ,3%
y la mejora del consiguiente poder adquisitivo no se
equilibran por ningún aumento del coste real del tra-
bajo. No obstante no hay que contar con la repetición
de esta coyuntura en 1987.
2.2.9. Se calcula en un 0,8% la progresión del
número de empleos tanto para 1986 como para 1987.
Esto representa sin duda alguna a largo plazo, un
aumento de la población activa superior a la media,
pero este aumento sólo debe atribuirse en parte a las
medidas específicas que lleva consigo una política del
mercado laboral. Como el número de activos sigue
aumentando, en particular debido a la presencia cre-
ciente de mujeres en el mercado laboral, la tasa de
desempleo se mantendrá en un nivel extremadamente
elevado: media comunitaria (EUR 12), 11,9% en 1986
y 11,7% en 1987.
2.2.10. Cuando se trata de la estructura del paro, el
problema es sobre todo la proporción creciente de
trabajadores que están mucho tiempo en el paro:
aproximadamente un 40 % de parados están sin trabajo
desde hace más de un año. Asimismo, el paro juvenil
continúa desempeñando un papel importante, si bien
se observa en este caso el principio de una mejora.
2.2.11. Las perspectivas económicas para 1987 hacen
pensar que probablemente la recuperación limitada
continuará. No obstante, la continuación del creci-
miento depende fundamentalmente de factores econó-
micos internos, la exportación no debe crear esperanzas.
La magnitud intolerable del paro sólo podrá reducirse
en parte.
29. 12. 86 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 333/31
3. Observaciones sobre el análisis de la situación eco-
nómica
3.1. El Comité toma nota del análisis de la evolución
económica realizada por la Comisión. No obstante,
desearía destacar los siguientes puntos:
— Los problemas de Estados Unidos relativos a la
balanza de pagos corriente persistirán después de
1987; si se intentase solucionarlos mediante una
política fiscal restrictiva, el débil crecimiento que
tiene este país podría povocar una recesión;
— la continuación de la baja del dólar sería también
inquietante;
— el crecimiento de la economía europea dependerá
fundamentalmente de la evolución económica de los
Estados Unidos y de sus repercusiones a escala
mundial;
— los riesgos incurridos por el comercio mundial son
en realidad aún más grandes y más graves; las
tendencias proteccionistas aumentan y las variacio-
nes imprevisibles de los tipos de cambio podrían
agravar la incertidumbre en la materia.
3.2. El Comité formula las siguientes observaciones
relativas a la evaluación de la situación económica de
la Comunidad:
— no podemos decir con seguridad que el tipo medio
del alza de los precios al consumo continúe dismi-
nuyendo en 1987;
— el consumo privado podría ser mayor si la participa-
ción de los salarios en la renta nacional dejase de
disminuir;
— según parece la estimación del ritmo de crecimiento
del PIB para algunas economías europeas, por ejem-
plo para la República Federal de Alemania, es dema-
siado optimista;
— ante todo es necesario destacar los esfuerzos en
materia de inversiones en la industria de transforma-
ción y en el ámbito de las nuevas tecnologías,
— no es del todo seguro que el crecimiento pronosti-
cado por la Comisión sea suficiente por sí mismo
para reducir las magnitudes del paro en los próxi-
mos años, mientras que el objetivo de recuperación
del empleo no se refleje más claramente en los
Estados miembros a través de medidas económicas
apropiadas. Por consiguiente, el Comité se alegra al
ver que la Comisión ha concedido a la reducción
del paro una importancia significativa en el marco
de una economía europea dinámica.
4. Aplicación de la estrategia de cooperación para el
crecimiento
4.1. Problemas generales de una estrategia de coope-
ración
4.1.1. Los debates disponibles para 1986 y 1987, en
particular los relativos al crecimiento económico y al
empleo en la CEE, muestran que la evolución econó-
mica está aún muy lejos de alcanzar los objetivos de la
estrategia de cooperación. Es sobre todo inquietante
que el crecimiento haya sido relativamente débil en
1986, aunque la importante disminución del precio de
las importaciones, en particular de las materias primas,
y los efectos positivos que deducen en la relación de
intercambio ofrecen excelentes condiciones-marco para
un crecimiento intensificado de la producción y del
empleo.
4.1.2. Esta experiencia permite concluir claramente
que la presencia de condiciones-marco favorables, o al
menos más favorables, en la evolución de los precios,
los costes de producción, los beneficios de las empresas,
el saldo de la balanza de pagos corriente y los déficit
presupuestarios, no provocan automáticamente una
aceleración importante del crecimiento económico.
Condiciones-marco más apropiadas tienen como único
efecto dar a la producción y al empleo la posibilidad
de un mejor desarrollo, pero en primer lugar esta opor-
tunidad debe aprovecharse en términos de política eco-
nómica.
4.1.3. Se aprovecharía esta posibilidad si se realizase
la estrategia de cooperación para el crecimiento. Efecti-
vamente, este objetivo es ambicioso y persigue otros
muy difíciles de conseguir. Sin embargo, hasta ahora las
condiciones necesarias para la estrategia de cooperación
para el crecimiento han mejorado más bien a través de
cambios de la estructura de los precios en relación con
el mercado. Políticamente no se han producido hasta
ahora acontecimientos que hagan más real la realiza-
ción de la estrategia de cooperación para el crecimiento.
Efectivamente, la decisión del Consejo de diciembre de
1985 y los debates entre las instituciones comunitarias
y los interlocutores sociales en la Comunidad incluso
si han estado guiados por un importante consenso en
cuanto a los objectivos de la estrategia y a los medios
para la aplicación, no facilitan aún indicaciones precisas
en lo referente a la actitud de los grupos interesados en
cada nación así como en lo relativo a la armonización
de las políticas económicas de estos países interesados.
4.1.4. Por consiguiente, sería conveniente desarrollar
algunas consideraciones básicas sobre las posibilidades
de que los interlocutores sociales y los responsables de la
política económica de los diferentes Estados miembros
consigan un clima de cooperación.
4.1.5. Incluso en las economías de Europa occidental
con una orientación social más o menos pronunciada,
las planificaciones y decisiones económicas determina-
das por los intereses individuales y particulares predo-
minan tradicionalmente. La política llevada a cabo
conscientemente por diferentes gobiernos, consiste en
valorizar de nuevo o aún más este principio, como lo
prevé en cierta medida la estrategia de cooperación para
el crecimiento desarrollada por la Comisión de las
Comunidades Europeas. Sin embargo, una actitud coo-
perativa va más allá de los intereses individuales y
específicos puesto que exige que se tomen en cuenta
los intereses de los demás a cambio de determinadas
concesiones relativas en los propios intereses. Por lo
N° C 333/32 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 29. 12. 86
tanto, una actitud cooperativa es apropiada en determi-
nadas circunstancias, por ejemplo cuando los sacrificios
de uno llevan u obligan al otro a realizar sacrificios.
Efectivamente, es únicamente de esta forma como se
puede conseguir una situación económica en la que
todos se beneficien y mejor que la que se puede esperar
si cada uno se procupa por sus propios intereses. En
resumen, los sacrificios deben merecer la pena. Sin
embargo por regla general únicamente compensan
cuando los demás están dispuestos a cooperar.
4.1.6. No obstante, el interés individual se opone por
su parte a la actitud común de cooperación. En efecto,
cada cual optimiza su situación cuando el otro se mues-
tra cooperativo, aunque esté buscando su interés perso-
nal. Es cierto que una actitud tal podría ser observada
por el otro individuo y conducirle a abandonar su
comportamiento cooperativo. Sin embargo, no son
perceptibles todas las acciones contrarias a la coopera-
ción; así, no se distinguen en ausencia de criterios
precisos, o bien cuando —lo que podría ser el caso
de los países pequeños de la CEE— la contribución
individual al resultado global es relativamente pequeña.
Además, un comportamiento no cooperativo se com-
prende fácilmente, a pesar del peligro de ver al otro
poner un punto final a su cooperación, cuando está
en juego un beneficio a corto plazo, o cuando dicho
beneficio parezca suficiente y en ausencia de una ame-
naza de sanciones por falta de cooperación.
4.1.7. Estas reflexiones llevan a la conclusión de que
las posibilidades de éxito de la estrategia de cooperación
por el crecimiento aún pueden mejorarse:
a) la Comisión debería elaborar criterios precisos para
definir la forma en que los grupos y los países
interesados deben cooperar;
b) debería hacer comprender que se trata de una estra-
tegia necesaria a más largo plazo, cuya duración
deberá sobrepasar el año 1990, a falta de lo cual
la actitud de cooperación podría, llegado el caso,
interrumpirse prematuramente;
c) la Comisión debería procurar que todos los países
miembros contribuyan a la estrategia común;
d) debería reflexionar sobre las consecuencias que
habría que sacar en caso de no cooperación;
e) debería explicar con más claridad aún a las diferen-
tes categorías sociales las ventajas que obtendrían
con sus sacrificios.
4.2. Política monetaria
4.2.1. En 1986, ha sido relativamente fácil llevar a
cabo las diferentes tareas de la política monetaria, pues
la importante baja de los precios de artículos importa-
dos ha frenado considerablemente el aumento de los
precios al consumo. Ha sido pues posible, globalmente,
contener el aumento de la masa monetaria de los países
europeos, sin por ello limitar el margen de maniobra
del crecimiento.
4.2.2. En 1987, será más difícil la tarea de la política
monetaria, pues los precios de los artículos importados
no podrán seguir bajando. Será importante garantizar
el éxito de la lucha contra la inflación. Una empresa
tal no será fácil en la medida en que el nivel medio de
inflación del 3,5 % es una media que abarca también a
los países que acusan un aumento muy débil de los
precios o cuyo índice de precios está bajando. Es poco
probable que tal situación se estabilice en estos países,
lo que por otra parte no es forzosamente deseable.
4.2.3. La estabilización del valor medio de la infla-
ción en la Comunidad exige por consiguiente que se
continúe la lucha contra el alza de los precios en los
países en que son superiores a la media. Para que la
política monetaria lo consiga sin poner obstáculos al
crecimiento, es necesario reducir proporcionalmente el
aumento de los costes. Hay muchas probabilidades de
que lo consiga, teniendo en cuenta que la reducción
experimentada por la inflación todavía puede tenerse
en cuenta en los convenios salariales. De esta manera,
se aproximarían los niveles de inflación de los diferentes
países, lo que al mismo tiempo podría proporcionar
convergencia y coherencia al crecimiento de la masa
monetaria sin dar a la política monetaria una configura-
ción que frene el crecimiento.
4.2.4. La Comisión recuerda que la política moneta-
ria también tiene por misión financiar de forma apro-
piada el margen de maniobra del crecimiento real. ¿ Pero
qué quiere decir financiación apropiada en el marco de
la estrategia de cooperación por el crecimiento? La
Sección opina que no hay que tomar como punto de
partida el crecimiento actual en los diferentes Estados
miembros.
La definición de los objetivos en cuanto a masa moneta-
ria se refiere, debería tener en cuenta un pequeño nivel
de inflación, inevitable actualmente, y ofrecer a los
diferentes países un margen de maniobra en función de
sus capacidades potenciales, que permita conseguir para
el conjunto de la Comunidad el crecimiento anual bus-
cado de aquí a 1990 en el marco de la estrategia de
cooperación, es decir, el 3,5 %.
Si así es, mientras la política salarial esté basada en la
cooperación, no habrá riesgo de un nuevo aumento de
la inflación, como ya lo hizo constar el Comité en su
dictamen sobre la « Situación económica a mediados de
1986».
4.2.5. La Comisión hace constar con razón, que la
evolución de la cotización del dólar podría hacer necesa-
ria una flexibilidad de reacción en lo que concierne a
los tipos de interés a corto plazo en Europa. De esta
forma se podrá evitar una aceleración en el crecimiento
de la masa monetaria.
4.2.6. La liberalización del mercado de capitales a la
que se aspira así como el fortalecimiento y la ampliación
del SME, son elementos importantes para la mejora de
la convergencia de las políticas financiera y monetaria
de la Comunidad, partiendo de la puesta en práctica de
una acción de cooperación entre los Estados miembros.
4.3. Márgenes de maniobra de la política fiscal
4.3.1. La Comisión ha realizado un análisis muy
detallado de la evolución y de las posibilidades de
29. 12. 86 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 333/33
acción en el campo de las finanzas públicas, pues consi-
dera que la política fiscal tiene una responsabilidad
fundamental en la realización de la estrategia de coope-
ración por el crecimiento. Según el Comité, la política
fiscal debe tener un papel fundamental, puesto que la
evolución de las inversiones privadas no ha seguido el
ritmo de mejora de las condiciones de la oferta, y menos
aún el del aumento de la rentabilidad.
4.3.2. Para aumentar las inversiones es evidente la
necesidad de mejorar no sólo la rentabilidad sino tam-
bién las perspectivas de salida. En el pasado, los presu-
puestos públicos situaron este aspecto por detrás de los
esfuerzos de consolidación. Entre tanto, los presupues-
tos públicos se han consolidado ampliamente pero no
todos los países han conseguido una buena relación
entre el aumento de la deuda pública y la del PIB. Sin
embargo, cabe felicitarse de que algunos grandes países
hayan conseguido una cierta libertad de acción al
respecto.
En la República Federal de Alemania, el déficit del
presupuesto público se ha reducido de tal forma que la
política fiscal podría desempeñar un papel más grande
en la evolución de la demanda. La Comisión hace
constar con razón que una política expansiva concer-
tada a la que deberá unirse la República Federal de
Alemania, proporcionará también a Francia y a Gran
Bretaña una libertad de movimiento que les permitirá
optar por una política presupuestaria más expansiva.
Sería conveniente tener en cuenta también las posiciones
excedentarias de Dinamarca y Luxemburgo.
La evolución de la balanza presupuestaria no es la única
que ofrece un margen de maniobra a la política fiscal.
El Comité considera que una estructura mejorada de
ingresos y gastos permitiría reactivar el crecimiento y
el empleo de forma sustancial.
4.3.3. Es muy importante la cuestión de saber con
qué fines deberán utilizarse los márgenes de maniobra
disponibles. El Comité opina que es necesario ante todo
disponer de mayores inversiones en infraestructura, que
incluyan gastos más importantes en favor de la protec-
ción del medio ambiente y de la renovación urbana,
puesto que durante los diez últimos años, las inversiones
públicas, principalmente, han disminuido mucho. Tam-
bién formarían parte de las inversiones un fortaleci-
miento de los esfuerzos de investigación y desarrollo,
así como la formación profesional y la cualificación
de los parados de larga duración. La contribución al
aumento de la demanda y del empleo no es el único
interés de los gastos públicos de inversión. Sirven tam-
bién de complemento a las inversiones privadas, aumen-
tando sus perspectivas de éxito. Además las infraestruc-
turas rentables como las del túnel de la Mancha, debe-
rían financiarse, al menos en parte por capital privado.
4.3.4. Cabe preguntarse si quedará un margen de
maniobra para las exoneraciones fiscales o para reduc-
ciones de otros tipos de cotización, principalmente
sociales. Es cierto que con la eliminación de las lagunas
del sistema fiscal y de ciertas subvenciones podrían
aparecer posibilidades de reducción de los tipos de
imposición. Dada la diversidad de los sistemas fiscales
de los Estados miembros convendría además estudiar
la forma de hacer estos sistemas más eficaces en térmi-
nos de empleo.
4.3.5. Los esfuerzos que se realicen con vistas a una
reforma fiscal deberían encaminarse también priorita-
riamente a simplificar el sistema impositivo. Ello se
conseguirá desgravando un gran número de ingresos
pequeños, para los que al mismo tiempo se podrían
suprimir ciertas ayudas sociales. En principio, sólo se
deberían amputar, los gastos sociales o frenar su
aumento cuando se haya controlado la situación crítica
a nivel social. El Comité parte de la hipótesis de que
las declaraciones de la Comisión en este sentido supo-
nen haber llegado a dicha situación. Las medidas que
tienen por efecto aumentar el número de parados a
través de la disminución de las prestaciones sociales son
actualmente superfluas.
4.4. Realización del mercado interno y política estruc-
tural activa
4.4.1. En su dictamen sobre la « Situación económica
a medidados de 1986 », el Comité ya examinó detallada-
mente la relación que existe entre la eficacia de la
estrategia de cooperación por el crecimiento y la realiza-
ción del mercado interno europeo. En este dictamen,
destacaba que la ampliación de los mercados y la inten-
sificación de la competencia podrían impulsar el creci-
miento. Bajo este punto de vista, conviene señalar no
obstante que las ventajas del mercado interno también
repercuten en los consumidores. Los cambios estructu-
rales del mercado van a necesitar la creación de activida-
des suplementarias en el ámbito del consumo tales
como, por ejemplo, una política de información y
controles de calidad que tengan en cuenta los intereses
de los consumidores. De cualquier manera, la Comisión
debería prestar una mayor atención a los intereses de
los consumidores. El Comité tendrá en cuenta este
aspecto en sus dictámenes y en sus informes así como
los de otros grupos de interés. Por otra parte, el dicta-
men del Comité sobre la situación económica a media-
dos de 1986 hacía constar la importancia de los cambios
estructurales regionales y sectoriales ligados a la realiza-
ción del mercado interno y preconizaba el acompaña-
miento de los procesos de adaptación mediante medidas
de política estructural.
4.4.2. Por consiguiente, el Comité se congratula par-
ticularmente de que la Comisión, en lo que concierne
a las acciones llevadas a cabo por la misma Comunidad
en el sector de la oferta, también es consciente de la
existencia de una relación entre la apertura de los
mercados y las intervenciones en un contexto de política
estructural y regional.
4.4.3. Conviene, no obstante, observar que el pro-
ceso de convergencia real, es decir, la reducción de
disparidades en los ámbitos del ingreso real medio y
del nivel de desempleo entre los diferentes países y
regiones de la Comunidad se ha suspendido e incluso
invertido desde mediados de los años 70. La adhesión
de España y Portugal y la aceleración del proceso per-
manente de cambio estructural, fortalecen la importan-
cia de la convergencia económica real.
N° C 333/34 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 29. 12. 86
4.4.4. La realización de la estrategia de cooperación
contribuirá a establecer un clima macroeconómico
favorable para conseguir un crecimiento económico
más dinámico. Sin embargo, las regiones más desfavore-
cidas deberían igualmente experimentar un nivel de
crecimiento superior al nivel medio comunitario, lo
que implica el lanzamiento inmediato de procesos de
convergencia real en la Comunidad. Así pues, se invita
con más insistencia que nunca a la Comunidad Europea
a poner en acción sus instrumentos de política social,
regional y estructural y a fortalecer su eficacia mediante
una mejor coordinación de los Fondos, tanto entre sí
mismos como con los otros instrumentos financieros
de la Comunidad.
En este contexto el Comité se remite a los dictámenes
sobre el XV informe de la Comisión de las Comunida-
des Europeas sobre la política de competencia y al Libro
Blanco de la Comisión sobre la realización del mercado
interno, que ponen en evidencia las relaciones entre
una política de compentencia eficaz, la realización del
mercado interno y la creación de un espacio social
europeo. El Comité considera que la realización del
mercado interno sólo es posible si al mismo tiempo se
integra la dimensión social en las políticas comunitarias.
Ello implica que la Comisión tenga que examinar de
forma detallada cuáles son las consecuencias de la reali-
zación del mercado interno para los trabajadores asala-
riados.
4.4.5. La política social, regional y estructural sólo
podrá alcanzar los resultados deseados si las acciones
se dirigen de forma coordinada y se definen basándose
en análisis de las perspectivas de desarrollo de los
diferentes sectores económicos. Dentro de este enfoque,
conviene señalar —como se ha demostrado igualmente
en los informes de la Comisión sobre la política de
competencia— que el proteccionismo interno debe dis-
minuir y que debe evitarse el recurso a las subvenciones.
4.5. Política de salarios
4.5.1. En el marco de la estrategia de cooperación,
la Comisión prevé un aumento de los costes salariales
reales medios de un 1,0% así como de los salarios reales
medios de un 1,1% de media para los años 1986/90.
Además parte de un crecimiento medio de la productivi-
dad media del trabajo de un 2,3 % durante este período.
Dada la situación anormalmente preocupante del
empleo en todos los países —a excepción de Luxem-
burgo—, el Comité no desea oponerse actualmente a
la propuesta según la cual el aumento de los costes
salariales reales debe ser inferior al crecimiento de la
productividad si, al mismo tiempo, los demás elementos
de la estrategia de cooperación se utilizan también de
forma consecuente, si las inversiones experimentan un
crecimiento más acentuado y si se crean empleos suple-
mentarios.
El Comité constata sin embargo que la diferencia pre-
vista entre el aumento de los costes salariales reales,
por una parte, y el crecimiento de la productividad, por
otra parte, es considerable. En suma subraya que el
salario real debe continuar aumentando, y que la mode-
ración salarial será tanto más aceptable si la estrategia
de cooperación tiene efectos positivos sobre la evolución
del empleo.
4.5.2. En su informe económico anual 1986/87 (cua-
dro 21), la Comisión indica que en 1987 la Comunidad
(EUR 12) deberá experimentar un descenso de los costes
salariales unitarios reales (diferencia entre el aumento
de los costes salariales reales medios) y el crecimiento
de la productividad media del trabajo de un 0 ,7%, y
ello a consecuencia de una mayor adaptación de los
costes salariales unitarios reales, de aproximadamente
un 1,8 %, debida a la caída de los precios de importación
en 1986. Simultáneamente, los costes salariales reales
medios deberán aumentar más o menos de un 2 a un
3 % en 1987 en diferentes países de la Comunidad. La
Comisión recomienda a los interlocutores sociales de
estos países que tengan en cuenta, en el marco de las
negociaciones salariales, la evolución del empleo y del
nivel de la tasa de desempleo.
4.5.3. Así pues, la Comisión está dispuesta a tomar
en consideración, en su apreciación de la política de
salarios, las diferencias existentes en materia de evolu-
ción del empleo y del nivel de la tasa de desempleo.
Sin embargo, el Comité estima que también deberían
tenerse en cuenta factores como la evolución de los
costes salariales unitarios reales (cuadro 21) y la rentabi-
lidad; en efecto, tales factores indican qué perspectivas
existen ya en materia de inversión y de empleo.
4.5.4. En lo que se refiere a la política de salarios, la
Comisión sugiere la observancia de cierto número de
principios:
En primer lugar, propone que los convenios arancela-
rios ofrezcan la posibilidad de reaccionar a las variacio-
nes de los términos de intercambio. Más concretamente,
se trata de distinguir, en materia de política salarial, la
inflación interior de la inflación importada. El Comité
considera que esto podría ser importante, sobre todo
en el caso de nuevos deteriorios eventuales substanciales
de los términos de intercambio. Se trata de evitar que
una inflación impuesta desde el exterior repercuta de
forma casi automática en la evolución de los costes
fijados a nivel nacional.
4.5.5. Otras propuestas de la Comisión, como la
diferenciación regional de los salarios, una moderación
general del alza de los salarios, también en los sectores
en expansión, en los contratos de duración limitada
y en la remuneración en función de los beneficios,
constituyen por una parte medidas muy radicales. Es
necesario un diálogo intenso entre los interlocutores
sociales antes de que, en este terreno, puedan aportarse
cambios en relación con la práctica actual. Las medidas
de protección del empleo deberían mantenerse siempre
que sea posible. Por otra parte es importante considerar
las posibles consecuencias de estas medidas en el campo
de la política regional, a fin de que no vayan en detri-
mento de los objetivos de la política regional comuni-
taria.
4.6. Adaptación del mercado del trabajo y política del
tiempo de trabajo
4.6.1. Aparte de los factores macroeconómicos deter-
minantes para el empleo, la Comisión considera que
29. 12. 86 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 333/35
existe un gran número de instrumentos microeconómi-
cos que podrían incitar a las empresas a contratar
nuevos empleados, principalmente:
— la reorganización y la reducción del tiempo de tra-
bajo;
— las reglamentaciones encaminadas a proteger el
empleo;
— las disposiciones encaminadas a facilitar la puesta
en marcha de pequeñas empresas, empresas inde-
pendientes y cooperativas;
— la posibilidad de perfeccionamiento y de reciclaje;
— las medidas a favor de los parados de larga dura-
ción.
4.6.2. La idea contenida en este caso en que el creci-
miento cree más empleos, la reestructuración y la reduc-
ción de la jornada laboral pueden contribuir a este
objetivo si no tienen ninguna incidencia en los costes.
Dada la situación actual, sobre todo los resultados
decepcionantes de la lucha contra el paro en 1986 y
las perspectivas para 1987, el Comité estima que la
estrategia de cooperación debería hacer mayor hincapié
en la reorganización y la reducción del tiempo de tra-
bajo en función de las especificidades sectoriales. Por
otra parte es interesante constatar que la Comisión
sigue sin concebir la reducción del tiempo de trabajo
más que en relación con la reorganización del tiempo
de trabajo, simultánea o posteriormente a ésta. Da la
impresión de que para la Comisión la reducción se
deriva de la reorganización. El Comité piensa por el
contrario que la reducción del tiempo de trabajo consti-
tuye un instrumento original de la política de empleo.
Sólo la reducción puede hacer necesaria la reorganiza-
ción, a fin de permitir una redistribución del conjunto
del tiempo de trabajo entre un número mayor de per-
sonas.
4.6.3. En el marco de una estrategia de cooperación,
la reducción del tiempo de trabajo no puede limitarse
a la realización de intereses individuales; un proceso
semejante no tendría en cuenta suficientemente el inte-
rés de los solicitantes de empleo. Para que también se
tomen en consideración los interesses de las empresas,
la reducción del tiempo de trabajo debe efectuarse de
forma neutra en el terreno de los costes. La Comisión
indica, con mucha razón, que una utilización más pro-
longada de las instalaciones de producción permite
alcanzar este objetivo. Ahora bien, este tipo de utiliza-
ción más prolongada de las instalaciones de producción
hace a menudo necesario un empleo más flexible de
la mano de obra. Mediante el diálogo social deben
encontrarse formas de utilización de la mano de obra
aceptables para las dos partes.
4.6.4. En lo que se refiere al conjunto de problemas
planteados por las regulaciones encaminadas a proteger
el empleo, para la Comisión no se trata de fomentar la
desregulación como tal. Sin embargo, las disposiciones
relativas a las jubiliaciones que están en vigor en nume-
rosos países le parecen especialmente desfavorables
para el empleo. Esta cuestión sólo podrá discutirse de
manera más profunda cuando las diversas regulaciones
que parecen constituir trabas hayan sido verificadas por
sus resultados. En general es cierto que las regulaciones
encaminadas a proteger el empleo revisten una impor-
tancia especial para los trabajadores cuando el paro es
elevado. Los trabajadores necesitan también esta forma
de seguridad social para precaverse contra los riesgos
que puedan resultar, en materia de ingresos, de la
política de reducción individual y general del tiempo de
trabajo.
4.6.5. Hay que apoyar sin reservas el fomento de
las posibilidades de formación y de reciclaje. Tales
posibilidades favorecen el cambio estructural en gene-
ral, y de manera más específica la nueva contratación
de parados, entre los cuales se encuentra un porcentaje
particularmente elevado de trabajadores no cualifica-
dos. Debería prestarse una atención especial a los pro-
blemas de los parados de larga duración.
4.6.6. El Comité aprueba la iniciativa de la Comisión
en pro de la revisión de regulaciones supérfluas o que
supongan una distorsión y obstaculicen la creación o
la expansión de pequeñas y medianas empresas, y de la
definición de una política encaminada a la eliminación
de tales obstáculos.
4.7. Coordinación internacional de las políticas econó-
micas
AJA. Dada la situación desigual de un país a otro
en materia de balanza de pagos corriente, conviene
mejorar la acción de coordinación de las políticas eco-
nómicas en el ámbito internacional, teniendo en cuenta
que los desequilibrios obstaculizan el mercado mundial.
La Comisión ha presentado un análisis muy revelador
de la variaciones de las exportaciones e importaciones
de los países interesados en función de los niveles de
renta. Se pronuncia a favor de un desarrollo acrecen-
tado de la demanda interior principalmente en Japón y
en la República Federal de Alemania. Sin embargo, la
República Federal no puede en ningún caso asumir el
papel de locomotora de la economía mundial. Parece
que en los Estados Unidos se ha iniciado ya la necesaria
moderación del aumento de los salarios reales; conven-
dría no adoptar medidas restrictivas para no compro-
meter en mayor medida al crecimiento del comercio
mundial.
4.7.2. En este último terreno, el problema del endeu-
damiento de numerosos países en vías de desarrollo
seguiría agravándose si Europa y Japón no tuvieran un
crecimiento más fuerte y no asumieran un papel más
activo en los intercambios mundiales. Tal papel no
debería ponerse en cuestión por el hecho de un deterioro
considerable de la balanza de pagos corriente de la
Comunidad resultante de la estrategia de cooperación
para el crecimiento. Los déficits de la balanza de pagos
corriente constituyen la necesaria contrapartida de los
excedentes de la balanza de los países en vías de desa-
rrollo. A menos que se vean favorecidos por remisiones
de deudas, éstos últimos sólo pueden reabsorber su
endeudamiento excesivo gracias a los excedentes de su
balanza de pagos corriente.
4.7.3. Hay que esperar que los resultados de las
nuevas negociaciones del GATT permitan alcanzar el
N° C 333/36 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 29. 12. 86
objetivo de un comercio mundial más equilibrado. A
este respecto conviene seguir haciendo hincapié en una
regla fundamental del comercio internacional: hay que
luchar contra el proteccionismo. Las negociaciones
sobre la supresión de proteccionismo existentes deben
llevarse a cabo con prioridad en el marco del GATT o
a nivel bilateral.
4.8. Reforzamiento del diálogo social
4.8.1. La Comisión es plenamente consciente de la
importancia de un diálogo social reforzado. Analiza
con suma precisión la manera en que la insuficiencia
de diálogo social en el pasado ha contribuido a la
aparición de problemas actuales. La importancia del
diálogo social reside en el hecho de que mantiene un
clima de confianza que permite a cada uno adoptar una
actitud más activa que defensiva.
4.8.2. En principio, el diálogo social debería concer-
nir a todos los campos de acción de la estrategia de
cooperación para el crecimiento, y también debería
fomentarse, como complemento del nivel económico
global, en el ámbito de los sectores. En su calidad de
órgano consultivo inserto en los tratados que instituye-
ron las Comunidades Europeas, y asimismo en su cali-
dad de primera plataforma de diálogo, el Comité Eco-
nómico y Social está a favor de que el diálogo social se
fomente a todos los niveles y con todos los medios
interesados.
4.8.3. La Comisión señala con toda razón que tam-
bién existen divergencias de opinión entre los interlocu-
tores sociales en el ámbito europeo. Sin embargo, la
importancia del papel del Estado en la estabilización del
circuito económico no debería cuestionarse, teniendo en
cuenta que en el marco de una economía de mercado y
de un proceso de decisión descentralizado en materia
de producción y de empleo, el empresario no puede
Hecho en Bruselas, el 27 de noviembre de
asumir la responsabilidad del conjunto del circuito eco-
nómico. Sus posibilidades de actuar de manera « coope-
rativa » en el marco de su actividad inversora son extre-
madamente limitadas, pues por regla general se encuen-
tra en competencia con otras empresas. Sin embargo,
no puede fiarse del comportamiento de otras empresas
en materia de inversiones, ni en la evolución de la
demanda resultante. Esta es la razón por la que, en
el marco de una estrategia de cooperación para el
crecimiento, el Estado tiene la misión de ejercer para
su política una acción de estabilización sobre la evolu-
ción de los mercados.
4.8.4. La Comisión no debería limitarse a fomentar
el diálogo social a nivel europeo. Debería más bien
establecer mecanismos que permitiesen controlar y ace-
lerar la puesta en práctica, también a nivel nacional, de
la estrategia de cooperación para el crecimiento.
En efecto, al igual que la Comisión, el Comité es de la
opinión de que todavía existe una diferencia entre las
potencialidades y las tasas de crecimiento efectivamente
realizadas, y que esta diferencia se debe principalmente
a la insuficiente aplicación de la estrategia de coopera-
ción para el crecimiento. Ciertamente conviene tener
en cuenta el hecho de que esta estrategia sólo ha sido
objeto de una Decisión en diciembre de 1985, y que por
tanto apenas ha podido producir resultados en 1986.
Sin embargo, ahora resulta urgente poner en práctica
de manera más intensa la estrategia de cooperación
para el crecimiento.
En consecuencia, el Comité estima que el balance inter-
medio sobre la aplicación de la estrategia comunitaria,
previsto para julio de 1987, es absolutamente necesario.
Falta esperar que los gobiernos de los Estados miembros
respondan a la petición de la Comisión relativa a la
presentación de informes sobre la puesta en práctica de
la estrategia comunitaria.
El Presidente
del Comité Económico y Social
Alfons MARGOT
^ é ó . ^ L^^r^oC^hc^id^i^C^ornun^d^Euroo^^ ^ ( ^ ^ ^ ^ 7
propuesta de modificación realizada
Las siguientes enmiendas ban sido recna^adas durante los debates
n ^tp^r^o^Sdebede^rlos^ie^e^
^ ^ ^ f^ s muy importante saber con que fines deberán utilizarse los margenes de maniobra disponibles
La^eccionopinaque, ademas delanecesana reducción de cargas delaempresas de que se trata mas
aba^o, es necesario ante tododisponerde mayores inversionesen infraestructura, queincluyangastos
mas importantes en favordelaprotecciondel medioambientey dé la renovación urbana, puesto que
durante los die^ últimos años las inversiones publicas, principalmente, ban disminuido mucfio También
formananparte de las inversiones un fortalecimiento délos esfuerzos de mvestigacionydesarrollo,asi
comolaformacionprofesionaly lacual i f icaciondelosparadosdelargaduracion Lacontnbucional
aumento d e l a d e m a n d a y d e l e m p l e o n o es elumcointeres délos gastospublicosdeinversion sirven
también de complementoalas inversiones privadas,aumentando sus perspectivas de e^ito^
e^o parecen recomendarse ni deducciones fiscales ni reducciones délas cargas sociales ^m embargo, las
cargas fiscales y sociales de las empresas europeas son insoportables en comparación con las de las
empresas amencanasyraponesas
^ favor ^ , ^ n contra n ,abstenciones ^
^ ^ p a r t ^ d o ^ ^
M a p a r t a d o ^ ^ ^ d e b e leerse de la siguiente forma
u^uede quedar un margen suficiente para las exoneraciones fiscalesopara reducciones de otros tipos de
cotización principalmente sociales Ls indispensable por tanto reducir las cargas fiscalesysociales de las
empresas europeas,ya que desfavorecen gravementealas mismas con respectoasus competidores de la
OetO^ eonlaeliminacion de las lagunas del sistema fiscalyde ciertas subvenciones podrían aparecer
también posibilidades de reducción de los tipos de imposición Oada la diversidad de los sistemas fiscales
de los Lstados miembros convendría ademas, estudiar la forma de bacer estos sistemas mas eficaces en
términos de empleos
e^o se recomiendan nilase^oneracionesfiscalesni lareduccion délas cargas sociales ^ñora bien, las
cargas fiscalesy sociales délas empresas europeasson muygrandescomparadasalas délas empresas
amencanasyraponesas
^ favor ^ , t ^ n contra ^ a b s t e n c i o n e s ^
^ apartado ^Se^,
^upnmirapart irde^M^ principio abasta ninguna utilidad actualmente^yañadir el te^to siguiente
l a progresión de los gastos sociales debería ser frenada, de conformidad con los deseos de la
eomision e^o es bueno que la renta disponible por parte de las familias resulte cadáver mas mermada
por el avance de las transferencias sociales l^ or otra parte, las empresas de laeomunidad soportan
cargas sociales comparativamente mas pesadas que sus competidoras americanas y r^pc^nesas La
prolongación de esta situación solo puede debilitar la competitividad de la economía europea y
finalmente frenar el empleos
La redacc iondelapar tado^^^noessa t i s fac tona ^ que significa una referenciaa unmomentoen
que^seba^acontrolado la situación cn t icaanive lsoc ia l^^e^o supone ello el aplacar ^ ^ ^ ^ t o d a
solucionaun verdadero problemas
N° C 333/38 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 29. 12. 86
La hipótesis según la cual el dictamen sería conforme a las declaraciones de la Comisión es contraria
al texto mismo del informe de la Comisión (página 115).
La última frase no quiere decir nada. Ningún gobierno, en la situación actual del paro, considera
medidas que tengan por efecto el aumento de la oferta de mano de obra (haría falta, sin duda, leer
« la demanda de mano de obra »).
Pero el verdadero problema reside en la continua progresión de las cargas sociales que pesan sobre
las empresas y los asalariados, dando como resultado el debilitamiento de la competitividad europea
y contribuyendo a incrementar el desempleo.
No podemos evitar el poner freno a las deduciones sociales, siendo lo importante que este frenazo
tenga como objetivo la mejora de la situación del empleo, a fin de llegar a un consenso social en esta
materia.
Resultado de la votación
A favor: 49, En contra: 79, Abstenciones: 9.
b) El párrafo 4.3.5 debe decir lo siguiente:
« 4.3.5. Los esfuerzos que se realicen con vistas a una reforma fiscal deberían igualmente encaminarse
a simplificar el sistema impositivo y a aliviar las cargas empresariales. Ello se conseguirá, por una
parte, desgravando un gran número de pequeños ingresos, para los que al mismo tiempo se podrían
suprimir ciertas ayudas sociales, y, por otra, transfiriendo prudentemente una parte de las cargas
directas de las empresas hacia cargas indirectas (lo que debería tener un efecto neutro sobre los
precios, salvo por lo que respecta a las mercancías importadas). En principio, sólo se deberían amputar
los gastos sociales o frenar su aumento cuando se haya controlado la situación crítica a nivel social.
La sección parte de la hipótesis de que las declaraciones de la Comisión en este sentido suponen haber
«llegado a dicha situación. Sin embargo, debería hacerse un esfuerzo para reducir el coste de la
protección social sin por ello reducir su eficacia. (Supresión de la última frase.) ».
Exposición de motivos
No parecen recomendarse ni deducciones fiscales ni reducciones de las cargas sociales. Sin embargo,
las cargas fiscales y sociales de las empresas europeas son insoportables en comparación con las de
las empresas americanas y japonesas.
Resultado de la votación
A favor: 63, En contra: 66, Abstenciones: 7.
4) Apartado 4.6.2, los dos párrafos finales
Suprimir los dos párrafos finales del apartado a partir de donde dice:
« La Sección piensa por el contrario... » hasta « ... entre un número mayor de personas ».
Exposición de motivos
El criterio que la Sección expresa no tiene el suficiente fundamento ni teórico ni empírico que permita
hacerle generalmente aceptable.
No se han aportado las bases arguméntales suficientes, ni teóricas ni prácticas que pudieran hacer
admisible tal criterio, ni como hipótesis condicional o limitada, ni mucho menos como principio de
validez general en los términos elementales planteados, sin contemplar la complejidad de las circumstancias
y efectos concurrentes directos, indirectos e inducidos que tal hipótesis comporta.
Resultado de la votación
A favor: 49, En contra: 76, Abstenciones: 23.
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