N° C 333/54 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 29. 12. 86
un drástico recorte en las asignaciones a las actividades.
Algunas actividades con pequeñas asignaciones proba-
blemente no serían viables si se vieran recortadas de
esta manera.
Hecho en Bruselas, el 27 de noviembre de 1986.
El Presidente
del Comité Económico y Social
Alfons MARGOT
Dictamen sobre la propuesta de Decisión del Consejo por la que se adopta una revisión,
referente al año 1987, del programa de investigación que debe realizarse en el Centro Común
de Investigación de la CEEA y de la CEE (1984/87)
(86/C 333/13)
El 12 de agosto de 1986, de conformidad con los artículos 198 del Tratado que instituye la
Comunidad Económica Europea y 170 del Tratado que instituye la Comunidad Europea de
la Energía Atómica, el Consejo de las Comunidades Europeas decidió consultar al Comité
Económico y Social sobre la propuesta mencionada arriba.
La sección de Energía, Asuntos Nucleares e Investigación, encargada de preparar los trabajos
del Comité al respecto, adoptó su dictamen el 7 de noviembre de 1986 en base al informe
presentado por el Sr. Vercellino.
En su 241a Sesión Plenaria (sesión del 27 de noviembre de 1986), el Comité Económico y
Social adoptó el dictamen siguiente:
1. Preámbulo
1.1. Después de un extenso debate preparatorio
sobre las orientaciones para la futura evolución del CCI
(COM(86) del 14 de marzo de 1986), el CES recibió
una consulta sobre una propuesta de Decisión concreta
de decisión del Consejo, COM(86) del 30 de julio de
1986) por la que se modifica para el año 1987 el actual
programa plurianual del CCI 1984/87, sin esperar a la
formulación, dentro de un año, del nuevo programma
plurianual del CCI.
La Comisión especifica oportunamente que, para la
formulación del siguiente programa plurianual del CCI,
tendrá en cuenta los dictámenes emitidos para 1987
dentro del contexto general de la investigación comuni-
taria, por el Parlamento Europeo y por el Comité Eco-
nómico y Social, así como por los otros órganos consul-
tivos.
1.2. Hay que valorar positivamente el procedimiento
seguido y su tempestividad, que permiten intervenir con
rapidez revisando el programa de 1987, para adaptar,
aunque sea parcialmente, la actividad del CCI:
1) A las orientaciones y objetivos de la Europa tecnoló-
gica y del Acta Única que modifica el Tratado en
este campo y a las experiencias sobre nuevas formas
de investigación en la CEE incluidas las que compor-
tan un reparto de gastos, los proyectos de EUREKA
y otros;
2) A la definición de las primeras reflexiones y correc-
ciones importantes, opciones y medidas urgentes
que se imponen después del sobresalto producido
por el desastre nuclear de Chernobyl y de sus pertur-
badoras consecuencias técnico-científicas, ambien-
tales y socio-políticas internacionales.
1.3. En la elaboración de su dictamen sobre el nuevo
programa para 1987, el Comité —después de haber
examinado atentamente la situación en los distintos
establecimientos del CCI, de haber visitado los de
ISPRA y GEEL, discutiendo los problemas de la investi-
gación y los de tipo administrativo con sus dirigentes
y con el personal— se ha servido ampliamente de todos
29. 12. 86 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 333/55
los elementos y documentos disponibles para formular
sus observaciones y propuestas para el año 1987. Lo ha
inserto en la nueva situación y ha tenido en cuenta a
más largo plazo las conexiones e implicaciones que se
derivan, bien para el próximo programa plurianual del
CCI que se está elaborando, bien para el programa
marco 1987/91 de I&DT, al que se refiere en repetidas
ocasiones las propuestas de programa para 1987 —
considerado como «etapa de transición»—en cuanto
respecta a las orientaciones elegidas, objetivos y priori-
dades fundamentales.
1.4. Este dictamen contiene un primer pronuncia-
miento del Comité al que seguirá a su debido tiempo
—cuando se conozcan las propuestas de la Comisión
sobre el programa para los años sucesivos— un dicta-
men complementario.
1.5. Por este y otros motivos, en el dictamen se han
estudiado sólo los principales aspectos del programa y
algunas cuestiones referentes a la organización del CCI.
Para los problemas y aspectos más específicos y técnico-
científicos, véase el texto del Informe.
1.6. Finalmente el dictamen se limita a tan sólo una
parte de los problemas derivados del accidente de Cher-
nobyl, precisamente la más cercana a las actividades de
investigación del CCI, -pues a nivel general el Comité
ya ha formado expresamente un Subcomité que está
procediendo a un estudio más detallado y profundo de
las consecuencias que se deben sacar y de las medidas
que deben tomarse después del accidente de Chernobyl,
tema que concierne no sólo a la seguridad de la pobla-
ción y del medio ambiente, al modo de concebir y de
gestionar la energía nuclear y las opciones energéticas,
sino que se extiende también a otros temas vitales
del presente y del futuro de nuestra sociedad y de la
Humanidad entera.
2. Observaciones generales
2.1. Aunque aprecie la posición de la Comisión, que
permite en determinadas condiciones reexaminar y
financiar el plan de trabajo para 1987 así como prepa-
rarlo mejor y adaptarlo a más largo plazo a las nuevas
exigencias, el Comité considera:
— que la sucesión de acontecimientos exige orientacio-
nes claras y opciones adecuadas a partir de 1987, y
no simples retoques a los contenidos o adaptaciones
formales a las exigencias del presupuesto,
— que es urgente y existen las condiciones y premisas
necesarias para elaborar y ultimar lo más rápida-
mente posible las líneas directrices y objetivos esen-
ciales del próximo programa plurianual del CCI.
2.2. El Comité quiere precisar desde el comienzo su
posición respecto de tres cuestiones fundamentales y
preliminares que serán la base y determinarán las obser-
vaciones generales y particulares posteriores:
a) cómo valorar la actividad y los resultados consegui-
dos por el CCI, para afirmar y desarrollar su función
tal como lo disponen los Tratados;
b) la necesidad de evitar la infravaloración de la seguri-
dad nuclear y de las medidas que deben tomarse en
este campo a la luz de las nuevas exigencias y de
las intervenciones precedentes y propuestas del CES;
c) la valoración general de los contenidos y de las
líneas del programa revisado del CCI para 1987, es
decir de las ventajas y de los puntos débiles de la
etapa de transición.
2.2.1. Función y perspectivas del CCI
En cuanto respecta a la función del CCI, el Comité
toma nota de la valoración general positiva echa por
la Comisión y por otras autoridades competentes del
trabajo y de la función del CCI y de sus establecimientos
de ISPRA, KARLSRUHE, GEEL y PETTEN. Destaca
que el CCI se ha vuelto «... un punto de referencia
neutro y competente reconocido por las sociedades
industriales...» y «... un instrumento de investigación
adecuado...», que desempeña «un papel central en la
estrategia de investigación comunitaria cuya actividad
está basada en situaciones que revisten un carácter de
responsabilidad pública y que se extienden más alia de
las fronteras de los Estados miembros de la Comu-
nidad ».
Por otra parte, el Comité está de acuerdo con la afirma-
ción de que la actividad del CCI se examine « sin ideas
preconcebidas». Bajo una óptica funcional y operativa,
considera que es necesario actuar en dos direcciones
principales: en primer lugar consolidar las actividades
del CCI en los sectores de punta, según las orientaciones
que se enuncian a continuación; en segundo lugar,
especificar sin reticencias y corregir lo más rápidamente
posible los puntos débiles de sus actividades junto con
los fallos de funcionamiento, asociando los sectores
interesados a la valoración de los trabajos orientados
hacia la mejora de la competitividad de la industria,
tanto más cuanto que en la situación actual tales fallos
no pueden esconderse o minimizarse, ni servir para
justificar ahorros que pueden hacerse en otras activida-
des, ni menos aún para debilitar el CCI con una excesiva
reducción de la investigación de vanguardia, común y
directa de la Comunidad.
Al mismo tiempo se debe garantizar que cada ECU
gastado dé a la Comisión los mayores resultados posi-
bles y que los gastos tengan un alcance y un interés
comunitarios. Para ello la Comisión debería disponer
N° C 333/56 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 29. 12. 86
de los instrumentos necesarios para evaluar mejor la
eficacia de las acciones que decide financiar.
Por consiguiente algunas de las orientaciones que deben
seguirse para desarrollar actividades de investigación
directa por parte de la Comisión y del CCI podrían ser
las siguientes:
— cuando tales actividades no puedan realizarse mejor
o más eficazmente por los Estados miembros,
— cuando los Estados miembros no estén capacitados
para conseguir un objetivo útil e interesante para la
Comunidad,
— cuando la Comisión deba adoptar una posición con
puntos de referencia independientes,
— cuando el CCI pueda desempeñar un papel motor
y de coordinación, incluyendo el sector de la investi-
gación con reparto de gastos.
2.2.2. El Comité Económico y Social por la segu-
ridad nuclear
Es necesario actuar para superar y evitar todo tipo de
infravaloración de la actividad del CCI en el campo de
la seguridad nuclear. En la actual situación tales accio-
nes encuentran un respaldo rápido puesto que respon-
den al espíritu y a la letra de los Tratados (y en
particular al capítulo 3 del Tratado Euratom).
Se recuerda expresamente a la Comisión y al Consejo
que, en conformidad con dicho Tratado, el Comité ha
puesto en guardia en repetidas ocasiones, entre otras
en 1977 y en 1979 después del accidente de Harrisburg,
a las máximas instancias comunitarias y a los Estados
miembros contra los riesgos nucleares, con referencia
particular a la seguridad de las centrales y a la protec-
ción de su personal y de la población.
Así, el 29 de mayo de 1975, en un Dictamen sobre los
«problemas tecnológicos de la seguridad nuclear», el
Comité pidió que la Comisión «crease las premisas
necesarias para la adopción de directivas y reglamentos
que permitan fijar las normas mínimas para todas las
centrales nucleares instaladas en la Comunidad».
Dos años después —en abril de 1977— en un estudio
sobre la seguridad nuclear, el Comité subrayaba que
las opciones técnicas y económicas en materia nuclear
« deben ante todo hacerse en función del criterio de la
seguridad. Independientemente del hecho de que ésta
última afecte a los laboratorios o a la población, ello
implica que en el momento de elegir se deben tener en
cuenta los daños al medio ambiente y los incovenientes
a largo plazo».
El Comité propuso entonces la elaboración de un verda-
dero código de segundad que definiera las exigencias
mínimas de seguridad «bien para la protección de los
laboratorios y de la población contra las radiaciones,
bien para las instalaciones nucleares».
2.2.3. Aspectos positivos y negativos del pro-
grama CCI para 1987
El programa revisado del CCI para 1987, al ser un
puente de transición entre dos programas plurianuales,
representa una primera contribución para adaptar las
actividades del CCI a la nueva situación. Sin embargo,
como compromiso parcial entre diversas exigencias, es
incompleto pero comporta modificaciones que no
deben subestimarse: la reorientación de su actividad
hacia la seguridad nuclear y el control de las radiacio-
nes, la adaptación de las estructuras del CCI a las
nuevas exigencias y también algunos puntos débiles e
insuficiencias, que se corregirán lo más rápidamente
posible, es decir en el programa para 1987 o, a más
tardar, en el correspondiente a los años siguientes.
Tales insuficiencias se refieren esencialmente, tal y
como lo precisan los diversos sectores, a la reducción
de la actividad referente a energías no nucleares, a la
falta de un compromiso serio para realizar inversiones
en instalaciones científicas importantes, a la poca clari-
dad de la actividad de apoyo a la industria en cuanto
a materiales y estructuras, a los ahorros que deben
realizarse mediante la disminución y bloqueo de nuevos
puestos de trabajo, a la insuficiencia de indicaciones
sobre el carácter y el alcance de las reestructuraciones,
etc. En otras palabras, el programa revisado para 1987
se puede considerar como un lazo de unión entre los
dos programas plurianuales, realizable y útil en este
momento, pero aún demasiado limitado y no lo bas-
tante sólido como para allanar el camino hacia una
gran reactivación, desde hace tiempo deseada, de la
investigación que el CCI realiza por cuenta de la Comu-
nidad.
El Comité considera que una nueva parte del contenido
y de las orientaciones del programa revisado para 1987,
con el nuevo enunciado es más coherente, concreta
y adecuada a las actuales exigencias que la anterior
comunicación orientativa sobre el CCI y la nueva pro-
puesta de Programa Marco comunitario de I&DT para
1987/91.
3. Actividades e iniciativas del CCI después del acci-
dente de Chernobyl
La Comisión tiene en cuenta que los instrumentos de
que dispone en el sector de la I&D no pueden estar
orientados sólo o con preponderancia al mercado, sino
que deben desempeñar un papel activo y creciente que
estimule la integración y la ampliación del desarrollo
tecnológico con fines civiles.
Con estas premisas, el Comité considera que las pro-
puestas presentadas en el documento que se examina
parecen demasiado tímidas y no adecuadas a las preocu-
paciones expresadas por la Comisión ni a las exigencias
actuales. La tarea de investigación directa que el CCI
desarrolla con esfuerzos comunes por cuenta de la CEE
no parece adecuada.
29. 12. 86 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 333/57
3.1. Seguridad, medio ambiente y normas
3.1.1. La tendencia del documento de la Comisión
sobre la futura evolución del CCI era la de transferir a
las actividades del CCI el proyecto de estimulación
industrial que ya era base de las acciones comunitarias
en el Programa Marco. La revisión propuesta para
1987, trata de llevar a cabo tal orientación mediante
algunos ajustes de los programas en curso (energía
solar, riesgos industriales) y en la actividad prevista en
el campo de materiales de vanguardia y de la fiabilidad
de las estructuras.
3.1.2. Se plantea entonces el problema de no contra-
poner, como si fuesen incompatibles entre ellos, estos
nuevos trabajos a las actividades de servicio público
independiente del CCI relacionadas con la seguridad y
el medio ambiente. La contraposición, especialmente
después del accidente de Chernobyl, no es aceptable:
es necesario definir con exactitud las actividades que
son prioritarias o que deben potenciarse, y proporcionar
los medios y las subvenciones que necesiten.
3.1.3. Al mismo tiempo que la Comisión destaca
oportunamente los aspectos prenormativos de la inves-
tigación del CCI y los relacionados con la realización
de un amplio mercado europeo, también se debería
hacer hincapié en el hecho fundamental de que el CCI
es un instrumento adecuado para investigaciones que
faciliten el subsiguiente desarrollo industrial pero que
son precompetitivas. Esta utilización del CCI es tanto
más oportuna cuanto que la política de estímulo indus-
trial de la Comisión pretende no acentuar las diferencias
entre los países europeos y entre industrias fuertes e
industrias débiles, y persigue el objetivo del equilibrio
de la economía, indicado en los Tratados.
De cualquier modo, el CCI deberá continuar interesán-
dose por la fase postcompetitiva del desarrollo indus-
trial dirigida a mitigar el impacto en el medio ambiente
de las tecnologías y a garantizar la calidad de vida.
3.2 Seguridad nuclear
3.2.1. El grave accidente nuclear que se produjo el
26 de abril de 1986 en Chernobyl ha creado un « estado
de urgencia » en cuanto a seguridad nuclear se refiere.
En aquella ocasión, el presidente del Comité, en el
transcurso de la 237a sesión plenaria celebrada el 21 de
marzo de 1986, afirmó que la seguridad de la población
debe ser uno de los objetivos fundamentales en la teoría
y en la práctica de los responsables políticos. Añadió
que era necesario hacer todo lo posible para impedir
que pueda producirse una catástrofe análoga en la
Comunidad y para intervenir rápidamente y de forma
coordinada si llega a producirse fuera del ámbito comu-
nitario.
Mientras en Europa y en todo el mundo siguen hacién-
dose estudios, debates y confrontaciones en los campos
técnico-científico y socio-político sobre las repercusio-
nes del accidente de Chernobyl y las consecuencias que
deban sacarse, algunos de los temas y compromisos de
trabajo que han surgido y en los cuales se ve implicada
desde este momento la investigación y el CCI, son los
relativos a:
— la definición y aplicación a nivel comunitario e
internacional de medidas de información, de control
y de intervención con el fin de prevenir los acciden-
tes nucleares o de hacerles frente con el máximo de
eficacia y de fiabilidad,
— al desarrollo de la investigación en el campo de la
seguridad nuclear y tecnológica y, de modo general
a la definición de normas comunes de seguridad
para las centrales nucleares,
— la elaboración de normas comunes sobre los niveles
de radiactividad admisibles para la población.
En este contexto son particularmente importantes los
estudios y los análisis comparativos que se están
haciendo sobre las mediciones y experiencias hechas en
los diversos países durante y después del desastre, en
cuanto respecta a:
a) las iniciativas e intervenciones para aumentar al
máximo la seguridad de las centrales nucleares en
actividad;
b) las eventuales disposiciones de cierre temporal o
definitivo de las centrales que no son lo suficiente-
mente seguras;
c) la eventual reducción o suspensión de la construc-
ción de nuevas centrales de energía cuando se consi-
dere que no son lo suficientemente seguras o pueden
ser sustituidas por otras fuentes de energía;
d) el cambio de las opciones y políticas energéticas.
Actualmente la investigación debe tener en cuenta que
entre las posiciones extremas que contrastan rígida-
mente y que se excluyen recíprocamente reagrupándose
en dos campos opuestos —a favor y en contra de la
energía nuclear pacífica— se están tomando posiciones
más diferenciadas y realistas que, teniendo en cuenta
las diferentes exigencias y posibilidades, se encaminan
hacia medidas y opciones tales como: el aumento de la
seguridad de las centrales nucleares para el ser humano
y para el medio ambiente; un compromiso cada vez
mayor para ahorrar energía y para una utilización
más amplia de las fuentes alternativas de energía; una
utilización más controlada y limitada de la energía
nuclear hasta que se formulen propuestas para su des-
mantelamiento gradual; la reducción de riesgos y de la
producción nuclear con fines militares.
3.2.2. También es necesario, como se ha propuesto
en la cumbre de los países industrializados celebrada en
Tokio, elaborar a corto plazo un convenio internacional
que obligue a los países involucrados a dar e intercam-
biar informaciones y a coordinar las intervenciones
necesarias en caso de alerta o de accidente. Ello debe
N° C 333/5$ Diario Oficial de las Comunidades Europeas 29. 12. 86
realizarse en el marco de una colaboración más estrecha
con la AIEA.
3.2.3. En el marco de la CEE, el Tratado Euratom
no confiere a la Comunidad el poder jurisdiccional en
lo que se refiere a los reglamentos de seguridad de las
instalaciones nucleares, y la experiencia muestra que
los Estados desean mantener estas cuestiones completa-
mente bajo control nacional.
Pero en previsión del considerable esfuerzo que deberán
llevar a cabo los Estados con relación a la seguridad
nuclear y a las implicaciones internacionales de los
accidentes, el Tratado estipula que se debe proceder
a un intercambio completo de informaciones y a la
armonización de normas relativas a los niveles admisi-
bles de radiación y a los sistemas de seguridad. Con
este fin la Comisión ha creado un importante conjunto
de competencias e instrumentos agrupados en el seno
del CCI.
3.2.4. Después del accidente de Chernobyl, se dan
todas las condiciones para que la Comisión, aprove-
chando y reorganizando el potencial que ofrece el CCI,
unifique sus esfuerzos para fomentar el desarrollo de
estudios y su armonización tanto en el ámbito de la
seguridad de las instalaciones nucleares (diseño, cons-
trucción, funcionamiento y mantenimiento) como en el
de la prevención y previsión de las consecuencias de los
accidentes, así como de su limitación.
3.2.5. Los accidentes ocurridos hasta el presente han
conformado el carácter incompleto de los análisis relati-
vos a los riesgos, tanto en lo que se refiere a las comple-
jas Secuencias de accidentes como a la importancia del
factor humano y a las repercusiones internacionales .
El desarrollo por parte de la Comisión, de métodos de
análisis de riesgos, permitiría a los Estados miembros
actuar más rápidamente en la adopción y respeto de
normas más eficaces.
3.2'.6. En lo que se refiere a las consecuencias de
los accidentes, es fundamental reactivar los esfuerzos
relacionados con la adquisición de datos, la previsión
de consecuencias radiológicas sobre el organismo
humano y los estudios relativos a la difusión y a la
concentración de núcleos radiactivos en el medio
ambiente después del accidente.
3.2.7. También es necesario que la Comisión pro-
ponga la creación, en el marco del CCI, como así lo
prevé el Tratado (capítulo 3, artículo 39), de una Sec-
ción responsable de los problemas de protección sanita-
ria contra las radiaciones. La labor de esta Sección está
suficientemente definida en el Tratado (artículos 30-38)
y el CCI dispone ya de la mayor parte de las competen-
cias en la materia.
3.2.8. El Comité valora positivamente las indicacio-
nes dadas en la revisión para 1987 (COM(86) 416 final)
sobre el nuevo programa « Vigilancia y Evaluación de
las Radiaciones» (REM); sin embargo considera opor-
tuno conocer mejor los detalles de las acciones y su
coordinación con otras iniciativas internacionales,
tanto para 1987 como para las actividades sucesivas.
Por otra parte, la reorientación del programa Fisión
suscita cierta perplejidad por su ampliación a activida-
des de recogida y gestión de datos más que a las
puramente técnico-científicas.
En cuanto a la revisión de la dimensión del programa
de seguridad de los reactores rápidos, el Comité consi-
dera que es esencial una explicación de la política
general de la Comisión sobre el desarrollo de estos
reactores antes de lanzarse a cualquier tipo de actividad
investigadora.
3.3. Fuentes renovables y ahorro de energía
El problema del ahorro de energía y de las fuentes de
energía renovables debe plantearse a medio y a largo
plazo en el contexto del control de la demanda energé-
tica. En efecto, todas las fuentes actuales ocasionan
diversos problemas de aceptación social en función de
la contaminación atmosférica a corto y a largo plazo,
de la seguridad de funcionamiento y de la de aprovisio-
namiento.
La Comisión definió recientemente como objetivo estra-
tégico y realizable para finales de este siglo, la reducción
de un 25 % del consumo de energía en los países euro-
peos, mediante un desarrollo de las técnicas de mejora
del rendimiento energético.
Después de la catástrofe de Chernobyl, se justifica ple-
namente proceder a una « gran movilización científica »,
con vistas a intensificar la investigación no solamente
en el ámbito de las tecnologías de la seguridad y de la
protección del medio ambiente, sino también en el del
ahorro y en el de las fuentes renovables de energía. En
la situación actual, no se puede mantener un abandono
parcial de las actividades llevadas a cabo en este sector,
actividades que por el contrario deberían reactivarse e
integrarse en la fase de promoción industrial.
3.4. Tecnología y seguridad de la fusión nuclear
La Comunidad se ha comprometido en un amplio pro-
grama de investigación y desarrollo, que se lleva a cabo
en diferentes laboratorios nacionales, coordinado y pro-
mocionado por la Comisión.
En el campo de la fusión nuclear y de la física del
plasma, la CEE ha promovido la realización de nume-
rosas experiencias en varios países, entre las cuales la
más importante es la JET que se desarrolla en CUL-
HAM (RU) con personal europeo.
26. 5. 86 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 333/59
Desde hace más de diez años, el CCI aporta una contri-
bución considerable en el ámbito de la tecnología, espe-
cialmente en tres sectores:
— colaboración con el grupo MET de Garching, en el
proyecto de la máquina NET;
— estudios experimentales sobre nuevos materiales;
— estudios sobre seguridad y fusión.
Una decisión especialmente importante fue la que el
Consejo de Ministros tomó en julio de 1985, consistente
en instalar en ISPRA un laboratorio para el estudio del
tritio y poder así investigar sobre la seguridad y la
repercusión con relación al medio ambiente de este
isótopo. Según el programa previsto, este laboratorio
será operativo en 1990.
El desarrollo de la fusión exige una serie de experiencias
de carácter nuclear, tanto con vistas al estudio de la
física del plasma, como al comportamiento de los mate-
riales irradiados. Por las capacidades que ha desarro-
llado y por sus características, el CCI dispone de espa-
cios nucleares comunitarios aptos para llevar a cabo
estas experiencias, en particular máquinas como IGNI-
TOR y la «Fuente intensa de neutrones». Por último,
sería útil evaluar si, como lo afirman muchos expertos,
una concentración de esfuerzos en este campo podría
conducir a una considerable disminución del tiempo
necesario para desarrollar estas fuentes de energía.
4. Conclusiones
4.1. Elección de los programas
El Comité considera que los sectores de actividad en el
seno de los cuales los gastos comunitarios se justifican
plenamente son los siguientes:
— protección de la salud y de la seguridad;
— protección del medio ambiente y mejora de la cali-
dad de vida;
— acciones previstas por el Tratado;
— creación y mantenimiento de un mercado interno
único (en particular ID & DT destinada a la elabo-
ración de la reglamentación);
—' mejora de la competitividad de la industria,
incluyendo en ciertos casos sus fuentes de aprovisio-
namiento y la utilización de la energía.
En base a estas valoraciones, el Comité considera que
actualmente la Comunidad tiene necesidad de un CCI
sólido, activo y que constituya un punto de referencia
ejemplar a nivel internacional. Por lo tanto debe ser
impulsado y reorganizado lo más rápidamente posible
en calidad de instrumento de investigación al servicio
de la Comunidad y de los Estados miembros.
Fortalecido por los resultados obtenidos, por la cualifi-
cación de su personal y por la experiencia adquirida, el
CCI está en condiciones de alcanzar este objetivo en
1987 y en los próximos años, tanto más cuanto que —
como han podido constatar los miembros del grupo en
los establecimientos visitados— las mayores dificulta-
des encontradas en su actividad se derivan sobre todo
de los siguientes factores: incertidumbre y retrasó de
las decisiones comunitarias: independencia y responsa-
bilidad del centro insuficientes; cambios frecuentes y a
veces contradictorios de los objetivos fijados; transición
comunitaria vacilante y hasta ahora incompleta del
sector nuclear hacia otros sectores de investigación;
controles burocráticos excesivos de la sección científica
y administrativa; valoración y utilización del personal
de forma rígida e insuficiente o no apropiada; inadecua-
ción de los medios de que se disponen.
El Comité considera que las propuestas de la Comisión
satisfacen sólo parcialmente las exigencias que tienen
por objetivo conseguir una utilización adecuada del
CCI como instrumento común de investigación directa.
En particular está de acuerdo con la nueva orientación
de las actividades hacia la seguridad de la fisión nuclear
y el comienzo de un nuevo programa sobre la vigilancia
y evaluación de las radiaciones conforme al contenido
del punto 3 del dictamen.
Sin embargo es negativo el comienzo de una reducción
de actividades en el campo de las energías no nucleares
y la renuncia a todo tipo de planificación de inversiones
futuras en instalaciones científico-técnicas de importan-
cia como la citada anteriormente para eLestudio de la
fusión nuclear.
Ello no puede justificarse por el hecho de que 1987
sea un año de transición; precisamente ese carácter de
transición hace que sea apto para anticipar los futuros
trabajos.
Finalmente, aparece de una forma vaga la actividad de
apoyo a la industria, principalmente la relacionada con
el programa « materiales y estructuras», cuya fisonomía
no está muy clara.
4.2. Función de la investigación directa
Es necesario revisar la tendencia a la limitación cuanti-
tativa de las actividades del CCI que contrasta con la
atribución de trabajos suplementarios y con la confir-
mación y fortalecimiento de trabajos anteriores y tradi-
cionales.
Para ello se propone corregir la marginalización de las
acciones de investigación directa en el conjunto de las
acciones comunitarias. Según las orientaciones propues-
tas pasarían del 30% del total al 1 5 % , como lo prevé
el documento, a partir de 1987.
La tendencia a la reducción de las actividades del CCI
se confirma también en la parte del documento dedicada
a la gestión del personal. Según el documento, la Comi-
sión tiene la intención de reservar un cierto número de
puestos con carácter temporal y se planifica la reducción
de una parte de los contratos de trabajo previstos para
N° C 333/60 Diario Oficial de las Comunidades Europeas 29. 12. 86
alcanzar el número de personas asignado al CC1 por el
Consejo de Ministros (y nunca conseguido) con el fin
de ahorrar 3 millones de ECUS en dos años.
Dicha planificación no se desmiente en el documento
sobre la revisión del programa para el año 1987. El
Comité no considera aceptable —en la situación actual
y después del compromiso de la Comunidad de reactivar
con fuerza la investigación europea— la obtención de
ahorros mediante el bloqueo de contratos de trabajo.
Por el contrario deben estimularse todas las medidas
que favorezcan la movilidad del personal y su interac-
ción con las instancias nacionales y las empresas, respe-
tando las aspiraciones del propio personal. Por otra
parte es oportuno, dado el aumento de la Comunidad
de 6 a 12 países, asociar los nuevos Estados miembros
al CCI y privilegiarlos en el caso de que fuese indispen-
sable la creación de un nuevo establecimiento de investi-
gación.
De forma más general el Comité desea que la Comisión,
mediante el CCI, desarrolle una política de colabora-
ción científica con países de otras zonas geográficas.
4.3. Coordinación de las actividades del CCI
Uno de los principales objetivos en esta fase es mejorar
la integración de la actividad del CCI con los esfuerzos
de investigación de los Estados miembros y de la indus-
tria. l
Pero este objetivo no se puede alcanzar si no se definen
claramente las condiciones y los procedimientos de
cooperación, reduciendo el personal dedicado a la inves-
tigación comunitaria y no garantizando los derechos y
la supranacionalidad del investigador, entendida como
cualificación específica y reconocimiento de las condi-
ciones de trabajo, que favorezcan el despliegue de su
fuerza creativa y su movilidad geográfica profesional
con los correspondientes derechos y deberes, entre los
cuales debe estar la posibilidad de reintegración en la
estructura de origen.
Sin estas condiciones se debilitarían los esfuerzos comu-
nes, el nivel, la calidad y la eficacia de la coordinación
y de la colaboración técnico-científica supranacional.
El fortalecimiento real del CCI y su reestructuración
apropiada pueden llevarse a cabo tanto utilizando de
forma más racional los efectivos ya disponibles y corri-
giendo los defectos de funcionamiento, como aumen-
tando el personal en los sectores que lo necesiten y
garantizando los derechos de los investigadores.
Uno de los objetivos que deben perseguirse para aumen-
tar la eficacia del CCI es una mayor movilidad del
personal de investigación. Pero no hay que olvidar ni
subestimar el hecho de que a nivel social, la insuficiencia
de la seguridad social debida a la ausencia de un mer-
1 cado real es una de las causas fundamentales de la
i inflexibilidad. En esta ocasión, la propuesta de proyecto
de la Europa de los investigadores deberían definirse y
cuantificarse como mareo de referencia fundamental
para la movilidad del personal científico y para la
? mejora de las condiciones de investigación y de trabajo.
4.4. Estructura del CCI
Aunque la estructuración de sus propios organismos
sea una cuestión interna de la Comisión, el Comité
considera oportuno sugerir una revisión de las estructu-
ras con vistas a reforzar la iniciativa de los investigado-
res y a estimular, formando unidades de trabajo adecua-
das y flexibles, su responsabilidad e interés con relación
a la ejecución de los trabajos científicos que les son
confiados.
Con este fin, el Comité recomienda a la Comisión y al
Consejo una estructura federada y más flexible, que en
principio se podría articular de la siguiente manera:
— centro común de investigación con su dirección;
— institutos de investigación bien definidos para los
principales campos de actividad, evitando todo tipo
de aislamiento y favoreciendo la colaboración
recíproca;
— instalaciones o centros comunes, si es posible repar-
tidos en diferentes países, especialmente en los nue-
vos países miembros de la CEE;
— unidades de trabajo flexibles para los temas princi-
pales, incluida la investigación funcional para la
realización de grandes proyectos;
— servicio especializado para desarrollar los contactos,
la formación, el intercambio de información y de
experiencias con los centros nacionales de investiga-
ción, las fuerzas económicas y sociales nacionales y
europeas, la opinión pública y otras entidades y
organismos representativos, creando un banco de
datos accesible a todos. Tales actividades deberían
poner de relieve la eficacia del CCI.
Para alcanzar los diferentes objetivos sería oportuno
estructurar el CCI en unidades operacionales bien defi-
nidas, que tengan funciones y objetivos específicos y
con características transparentes a nivel financiero.
Cada unidad orientada hacia un determinado sector de
la ID & DT financiada por la Comunidad (salud
pública y seguridad, protección del medio ambiente,
Tratado, actividades de apoyo al mercado interno y
eventualmente otros sectores como el de la promoción
de la competitividad industrial) debería estar dirigida
por una persona competente y responsable.
Aunque el documento de la Comisión sobre el programa
para 1987 confirme el propósito de proceder a un
reajuste estructural del CCI y en particular del centro
29. 12. 86 Diario Oficial de las Comunidades Europeas N° C 333/61
de ISPRA, no da las indicaciones suficientes para saber
si se hará en el sentido deseado mencionado anterior-
mente. De cualquier forma, parece positiva la hipótesis
de un reequilibrio entre la gestión de los proyectos y la
de los departamentos científicos, y la mayor colabora-
ción entre los establecimientos.
4.5. Sugerencias específicas
Buscando una mayor eficacia, racionalidad y tempesti-
vidad para las acciones del CCI y de la Comunidad en
este ámbito, el Comité considera oportuno formular
algunas sugerencias y recomendaciones particulares.
Pueden resumirse de la forma siguiente:
R e e s t r u c t u r a c i ó n
Rápida adopción de las decisiones necesarias a nivel
institucional y operativo con el fin de llevar a cabo una
reestructuración efectiva del CCI, considerado no como
un centro con intereses difícilmente compatibles —
nuclear y no nuclear— sino como un centro común
único, independiente y comunitario, del que forman
parte varios sectores complementarios, incluso si sus
características y dimensiones pueden variar según los
casos y las exigencias del momento.
C o n t r o l e s
Necesidad de comprender que los procedimientos de
control aplicados por la Comisión son a menudo causa
de desperdicio de recursos y de frustración del personal.
Sería oportuno sustituirlos por controles sucesivos reali-
zados por los propios responsables de las unidades de
investigación.
G a s t o s de inves t igac ión y p r e s u p u e s t o
Búsqueda de una alternativa aceptable y viable a los
ahorros previstos, que van en detrimento de las contra-
taciones. Para ello sería oportuno, con motivo de la
presentación de las nuevas orientaciones estructurales
al Consejo, proceder a una descomposición del presu-
puesto del CCI. Como para las demás actividades
comunitarias, los gastos administrativos relativos al
personal fijo, podrían disociarse de los créditos específi-
cos para las actividades de investigación introduciéndo-
los en el presupuesto general de funcionamiento de la
Comisión, y en todo caso, no deberían considerarse
Hecho en Bruselas, el 27 de noviembre de 1986.
como gastos directos de investigación. Además, sería
oportuno favorecer la contratación de personal proce-
dente de organismos nacionales para garantizar la
sólida integración entre el CCI y aquéllos.
Va lo r i zac ión de la inves t igac ión
Mejor valorización y promoción de los resultados de
los trabajos de investigación y de las actividades parale-
las en relación con la ayuda a las diferentes Direcciones
Generales de la CEE y a los centros nacionales de
investigación, al igual que la colaboración y el apoyo
aportados a los diferentes países e industrias, mejo-
rando también los programas de relaciones públicas
que actualmente absorben mucho tiempo a los dirigen-
tes. Esto debería llevarse a cabo mediante la adaptación
de las estructuras competentes.
Persona l y p r o b l e m a s sociales
Establecimiento de una relación duradera y eficaz entre
el CCI, el Comité Económico y Social, sus secciones de
trabajo, y las fuerzas e interlocutores sociales comunita-
rios, tanto en lo referente a los programas y temas de
actualidad como a los problemas ligados a su estructu-
ración.
P royec to de Decis ión
El Comité pone de relieve que el texto de la propuesta
de Decisión del Consejo para el programa de 1987
contiene principalmente motivaciones generales y admi-
nistrativas análogas a las del programa precedente, y
no refleja suficientemente las últimas opciones comuni-
tarias ni las urgencias que se derivan de hechos e innova-
ciones de gran importancia como las nuevas orientacio-
nes y objetivos de la Comunidad tecnológica, EUREKA,
la investigación con repartición de gastos, la necesidad
de aplicar el artículo 3 del Tratado Euratom y de
aumentar la seguridad nuclear, el contenido del Acta
Única que se refiere a la investigación, la consecuencias
y deducciones del accidente de Chernobyl y de otros
desastres nucleares, e tc . .
El Comité —que no pretende sustituir a los órganos
competentes en la formulación de las decisiones y que
comprende, por ejemplo, que es difícil referirse al Acta
Única mientras no haya sido ratificada por todos los
Estados miembros— se limita a plantear este problema,
con la certeza de que la Comisión encontrará una
solución para actualizar el texto del proyecto de Deci-
sión y fortalecer su motivación.
El Presidente del
Comité Económico y Social
Alfons MARGOT
Full & Egal Universal Law Academy